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domingo, 30 de diciembre de 2012

Nuevo año...

Reloj de Arena 

Serafin Moreno Alvarez  


Acaba un período, la vida de los hombres está regida por el tiempo, me pregunto como es posible que tantos desperdicien su mayor riqueza para acumular lo que no podrán llevar a la tumba...

El futuro nos juzgará implacable...

jueves, 13 de diciembre de 2012

Lección en FaceBook


A propósito de post compartido en FB.
Mi canción es una bala/ que penetra los sentidos,
es canto comprometido/ que los sentimientos tala;
es melodía que avala/ el poder de la creación.
Mi canto es la inspiración/ del poeta pueblerino,
del niño, del campesino,/ una bala es mi canción.

De José Granado.

Una vez más, una foto genera multitud de opiniones encontradas y controvertidas: unas de convencimiento en su postura, como la de Elida Mandin, y otra de duda de buena fe como la de Otinik Morán. ¿Y por qué?
Pues porque cada cual es un universo de ideas libres, como lo son las ideas llenas de odio de los llamados amantes de la libertad de expresión, que dicen falta en los países que ahora se han unido por su definitiva independencia en Latinoamérica. Y yo me pregunto como bien dice Elida, ¿qué sería de esos seres en estos países de otra idiosincrasia, que nos desprecian, si fuéramos analfabetos o sub-escolarizados?
Porque incluso teniendo una formación profesional muchos hemos sufrido ese desprecio a cambio de un mendrugo, dejando nuestra dignidad bañada por un escupitajo xenófobo o racista. Que lance la primera piedra quien no haya soportado fuera de su tierra la humillación de ser diferente.
Que los dirigentes de la Revolución Cubana, y lo escribo con mayúsculas, porque no ha habido otra tan grande, que esos dirigentes han cometido errores y tonterías, admitido. Admitamos también que bregan contra  tempestades de putadas con que les han minado el camino que propusieron a la nación, como les ha pasado a cuantos líderes y países han querido trazar su propio destino de manera diferente.
 ¿Y se llaman católicos y cristianos esos que desean la muerte o los cánceres a estas personas que piensan distinto, e intentan llevar a puerto sus naves?
Es de escuela primaria la tesis. Comparemos una revolución social, si lo es de verdad, con una familia recién formada. Todos en el edificio pagan una renta al casero, trabajan para un mismo patrón, tienen las costumbres heredadas de sus respectivas familias, etc.; pero ay de esa familia si busca un alquiler más razonable con el casero, si le piden un aumento de salario al dueño,  si quieren cambiar de empresa, o  buscan un nuevo círculo de amistades. Entonces ya no encajan, les hacen la vida imposible, les "meten ruido en el sistema", como decimos en Cuba, "les meten palos en las ruedas", como se dice en España, los tachan de snobs, mala gente, egoístas.
¿Por querer buscar su bienestar a su manera y por sus medios, por creer que es lo mejor para sí, deben ser criminalizados? Ahí están los informes de Naciones Unidas, los diarios, los documentos desclasificados, que revelan las putadas sufridas por Cuba y los países y líderes que han buscado vías distintas a las dictadas desde la otra orilla. Yo no sé lo que es el comunismo, y dudo que alguien lo sepa, pues ni la URSS lo alcanzó; sí sé, y los sietemesinos también lo saben, lo que es el capitalismo, lo que es soportar subidas de precios, de facturas, que te echen a la calle, del trabajo, que te escupan, y no es metáfora, que te digan "vete a tu puto país", que te digan "eso son lentejas, las comes o las dejas". 
Aunque mueran esos tres personajes, los hechos no cambiarán, el fuerte puteará al débil si se le deja, y yo me alegro de haber nacido y crecido en un país donde se me enseñó a defender mi dignidad, a buscar el camino que estimase mejor; y de hecho así lo hice, y resulta que elegí una mierda, que me vendieron una moto sin ruedas.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El baño de la americana, misterio de Bellamar

 
Cortesía de Yenli Lemus Domínguez

Niños observan el Baño de la Americana.
Justo antes de concluir el habitual recorrido que realizan los excursionistas al interior de la conocida Cueva de Bellamar, ubicada a unos 125 kilómetros al este de La Habana, visitantes cubanos y extranjeros quedan cautivados por la leyenda de El baño de la americana. 

 Cuenta la historia no ajena a la subjetividad oral, que atraída por la belleza de la espelunca, a inicios del siglo pasado una atractiva periodista norteamericana se distanció del grupo explorador, y a pesar de la exhaustiva búsqueda de los guías más especializados, nunca apareció. 
  
 Vista por última vez refrescándose en la entonces llamada Fuente milagrosa, espacio de la caverna cubierto por agua que da paso a otras intrincadas galerías, el lugar comenzó a identificarse con el sobrenombre de La fuente misteriosa, al cual se impuso mediante el relato: El baño de la americana.
 
Más cerca...
Foto tomada de http://www.blogger.com 

 


    
Lo cierto es que aunque el escritor Leovigildo Rodríguez Hernández en el libro Baiguana y el pez embrujado, título publicado en 2002 bajo el sello de Ediciones Vigía, recrea la historia de un verosímil modo, la impronta del tiempo pone en duda la certeza de la misma.
  
 Algunos investigadores afirman que la leyenda se conoce mucho antes del siglo XX, y en época colonial el origen de la protagonista no se encontraba en el llamado nuevo continente si no en Europa, apreciación que infunda un origen comercial a la historia en pos de enriquecer los  misterios del lugar.
    
Verdadera o no, el centro turístico más antiguo de Cuba es todavía un popular destino en la provincia de Matanzas para quienes de la mano de experimentados guías, pretenden descubrir las bellezas subterráneas de la Isla caribeña, tal vez en búsqueda de fantasmas, pero sin temor a extravíos inesperados. 

martes, 20 de noviembre de 2012

Te borraré con una esponja de vinagre...

Carilda Oliver Labra


Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o con un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

domingo, 11 de noviembre de 2012

Créeme cuando te digo Vicente

Vicente Feliú durante una interpretación.

Cortesía de Bárbara Vasallo.
Foto Oriol de la Cruz.

  Personalmente le conocí hace ya casi un lustro, aunque crecí escuchándole junto a
Silvio, Noel, Sara, Pablo y los de siempre, de esta trova nuestra que no se pone vieja.
  Vicente Feliú Miranda se levantó esta mañana de noviembre cumpliendo 65 años, buena edad –diría Benedetti- en plena capacidad creativa y con la experiencia de lo que es la canción de autor reconocida en muchas latitudes.
  Exigente, noble, responsable y ser humano, son cualidades que exhibe el trovador, junto al compromiso con las causas justas, como buen Guevariano.
  Portador de unos ojos clarísimos, de mirada limpia y firme, este Vicente de hoy es el mismo que junto a Silvio y los demás aglutinaron a quienes apostaron por decir en canciones verdades de una Cuba diferente en plena guerra fría.
  Feliú autor de temas que trascienden épocas, desinhibido y “cascarrabias” conduce Canto de Todos, proyecto integrador que piensa por y para los jóvenes creadores, como garantía de la continuidad de la que llaman canción inteligente.
  Conociendo su modestia, se enterará de estas líneas cuando circulen por la red de redes. Entonces, desde el ciberespacio llegue a Vicente el abrazo fuerte y cumpleañero.
  Tengo el privilegio de ser su amiga. Me sumo a los muchos que hoy agradecen su existencia.
  Cuando vea este post, seguramente “soltará” una de las suyas. No importa viejo, te queremos, al final 65 años no se cumplen todos los días...

jueves, 1 de noviembre de 2012

El Abra del YumurÍ (Leyenda de mi ciudad)


Abra del Río Yumurí
Los personajes de esta leyenda Matancera son: la hija de un cacique de la región occidental y el hijo del cacique del Gran Camaguey. Cuentan que cuando nació la india Coalina, se hicieron grandes fiestas para celebrarlo y cuando más entusiasmados estaban llegó un anciano behíque, desconocido para todos y profetizó que cuando la niña creciera se convertiría en una bella india y al enamorarse ocurriría una catástrofe.
Para que no se cumpliera la profecía del behíque, cuando la bella Coalina creció, la llevaron a lo alto de una montaña en un bohío rodeado por viejas indias armadas con arcos y flechas para impedir el acercamiento de hombre alguno, evitando así ,que la joven india corriera el riesgo de enamorarse.
La noticia del cautiverio de la bella india Coalina llegó al cacicazgo siboney del lejano Camagüey y despertó la curiosidad y el deseo de Nerey, heredero del mencionado cacicazgo, que decidió recorrer la distancia que lo separaba de la cautiva para conocerla.
Después de mucho andar montañas, llanuras y ríos, llegó el joven y apuesto indio hasta el bohío que ocultaba a la princesa india y la vio toda adornada con flores, tan parecida a una virgen que inmediatamente se enamoró de ella. Tan bello fue el lenguaje de amor que el indio utilizó para hablarle a la joven, que la inocente india también se enamoró.
Pero a cada palabra de amor que se decían los enamorados, la montaña temblaba cada vez más fuerte. Las indias guardianas, atemorizadas corrieron montaña abajo gritando ¡Coalina se ha enamorado!
La montaña tembló más fuertemente y Coalina asustada se refugió en los brazos del bravo Nerey. En ese momento la montaña se abrió en dos, arrastrando a los jóvenes y por el boquete se precipitó el río llevándose a los enamorados.
Cuenta la leyenda, que en las noches de pleniluvio cuando el viento pasa por el abra se oye murmurar "Coalina y Nerey".

Tomado de:  http://www.atenas.cult.cu

viernes, 19 de octubre de 2012

El verdadero nombre (y apellido) del Guajiro Cubano




Hace unos pocos años escuché hablar del Guajiro Cubano, un sujeto virtual que no publica sus datos personales y que tiene más de dos mil seguidores en facebook; comparte poesía y canciones en su página y es un romántico empedernido.


Sin rimbombancias y con sencillez de guajiro, fundó su propio blog y propuso varias encuestas, la más popular, aquella dónde invita a sus amigos aadivinar su nombre.

Tengo la ventaja, por sobre la gran mayoría de sus seguidores virtuales, de conocer personalmente al Guajiro, de compartir madrugadas de canciones y redescubrir versos de poetas de incalculable valor. Es un hombre tal cual se pinta (y no del todo, porque le sobra modestia para fotografiarse con virtudes que me recuerdan al Che)
Pero no pregunten su nombre, es “Guajiro”; casado, tiene tres hijos, muy buen cocinero, almirante de una familia que lo admira y respeta, con costumbres afianzadas por los años, y con el sentido de pertenencia más alto con su país y su gente... se merece el cariño y me siento orgulloso de llevar su apellido: “Cubano”. 

jueves, 11 de octubre de 2012

SONETO A MATANZAS.

De Carilda Oliver Labra
No cambié tu paisaje por miserias
La luz con que apareces me da cita
Acógeme como a otra estalactita
Que vive de agua tuya en las arterias.

Si me quedé sin besos y desnuda
Si estoy sin madre aún, aquí escribiendo,
Fue por tu amor tremendo
Y te lo digo antes de estar muerta.

Más sin un día la muerte se disloca,
Y queda roto el canto de esta boca
Lejos de tus orillas y esperanzas

Como un sinsonte agónico abolido,
Yo volveré arrastrándome a tu nido,
Para ser solo el polvo de Matanzas.



Río Yumurí
Foto de Marisol Ruíz Soto.

lunes, 8 de octubre de 2012

La era está pariendo un corazón




Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala regando el tiempo.

Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces: la tierra llora.

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo
si es preciso, por vivir.
Por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.
(1967)


lunes, 1 de octubre de 2012

Elegía de los zapaticos blancos

                                                     Homenaje a

Jesús Orta Ruiz El Indio Naborí

Nemesia Rodríguez Montano
      Vengo de allá de la ciénaga,
      del redimido pantano.
      Traigo un manojo de anécdotas
      profundas, que se me entraron
      por el tronco de la sangre
      hasta la raíz del llanto.

     Oídme la historia triste
     de los zapaticos blancos...
     Nemesia ―flor carbonera―
     creció con los pies descalzos.
     ¡Hasta rompía las piedras
     con las piedras de sus callos!

                                         Pero siempre tuvo el sueño
                                         de unos zapaticos blancos.

                                        Ya los creía imposibles.
                                        ¡Los veía tan lejanos!

                                        Como aquel lucero azul
                                        que en el crepúsculo vago
                                        abría su flor celeste
                                        sobre el dolor del pantano.

                                       Un día, llegó a la ciénaga
                                       algo nuevo, inesperado,
                                       algo que llevó la luz
                                       a los viejos bosques náufragos.

                                       Era la Revolución,
                                       era el sol de Fidel Castro,
                                       era el camino triunfante
                                       sobre el infierno de fango.
                                       Eran las cooperativas
                                       del carbón y del pescado.

                                       Un asombro de monedas
                                       en las carboneras manos,
                                       en las manos pescadoras,
                                       en todas, todas las manos.
                                       Alba de letras y números
                                       Sobre el carbón despuntando.

                                       Una mañana... ¡Qué gloria!
                                       Nemesia salió cantando.
                                       Llevaba en sus pies el triunfo
                                       de sus zapaticos blancos.
                                       Era la blanca derrota
                                       de un pretérito descalzo.

                                      ¡Qué linda estaba el domingo
                                      Nemesia con sus zapatos!
                                      Pero el lunes... ¡despertó
                                      bajo cien truenos de espanto!

                                      Sobre su casa guajira
                                      volaban furiosos pájaros.
                                      Eran los aviones yanquis,
                                      eran buitres mercenarios.

                                      Nemesia vio caer muerta
                                      a su madre. Vio
                                      sangrando a sus hermanitos.
                                      Vio un huracán de disparos
                                      agujereando los lirios
                                      de sus zapaticos blancos.

                                      Gritaba trágicamente:
                                      ¡Malditos los mercenarios!
                                      ¡Ay, mis hermanos! ¡Ay, madre!
                                      ¡Ay, mis zapaticos blancos!

                                      Acaso el monstruo se dijo:
                                               Si las madres están dando
                                      hijos libres y valientes,
                                     que mueran bajo el espanto
                                     de mis bombas. ¡Quién ha visto
                                     carboneros con zapatos!

                                     Pero Nemesia no llora.
                                     Sabe que los milicianos
                                     rompieron a los traidores
                                    que a su madre asesinaron.

                                    Sabe que nada en el mundo
                                    ―ni yanquis ni mercenarios―
                                             apagarán en la patria
                                    este sol que está brillando,
                                    para que todas las niñas
                                    ¡tengan zapaticos blancos! 

Zapatos de Nemesia expuestos en el Museo  de Playa Girón