Páginas

viernes, 20 de septiembre de 2013

Examen de conciencia



Eres premio novel de la paz. ¿Mereces tal condición? 

Premio Novel de la Paz:
A la persona que haya trabajado más o mejor en favor de
 la fraternidad entre las naciones,
la abolición o reducción de los ejércitos existentes
y la celebración y promoción de procesos de paz

Mientras...


  • Exista el Bloqueo Genocida contra los Cubanos.  
  • Se organizan Guerras con tu anuencia. 
  • Exista la Base Naval de Guantánamo.  
  • Espíen al universo de manera abierta y brutal. 
  • Drones y bombas aniquilan seres humanos.  
  • Mercenarios generen guerras al servicio de poderosos países.  
  • Se destruya al planeta por codicia a costa de los demás. 
Puede acabar así el planeta

lunes, 16 de septiembre de 2013

Holoceno



Piramides de Egipto... Obra del hombre
Por Nelson David Oliva


Muchos creen que antes del nacimiento el ser que se forma no recuerda, no padece, no sabe lo que en su entorno ocurre. No pienso así. Sé demasiado para negar que conozco de padecimiento. He oído el  canto de las estrellas, he sentido el frío en lo desabrigado, he compuesto historia y pasos que nunca se han vuelto realidad. He hecho tiempo.
Cuando mi padre, la gran sombra, me concibió en la inmensidad del universo, solo existía el silencio. Todo se sentía resacado y aburrido: silencio, no más. 
Mi madre, la luz, solo me observaba sin hablar. Al menos milenios y milenios atropellaron mis sentimientos, sin otra opción que la llevadera calma, la paz.
Cuanto extraño la paz ahora. Mis hermanos y hermanas no me visitaban, estaban tan alejados de mí. Yo era para entonces gris y árida, fría y caliente a la vez, acelerada e inmutable, fuerte y débil.
Al igual que mis otros siete hermanos, era esférica y triste; nada agradable a la vista si alguien me hubiese observado entonces. Era un cúmulo corrosivo en la suspensión oscura y gélida. Ni siquiera mi tío, el gran dorado, me lograba mantener satisfecha. Por muchos años sufrí la inminencia de los cambios, el movimiento de mi cuerpo, la pubertad de lo que hoy soy.
Pero los cambios, como cambios que son, me volvieron nueva y saludable. Mi cuerpo ya era resistente y equilibrado por partes duras y protuberantes;  o líquidas y profundas. Lo mejor de todo era que mi pelo crecía, espeso y abundante, verde y brillante, cubriendo toda superficie dura de piel.
También había sido totalmente abrigada por un fino manto incoloro que me hacía sentir realmente a gusto. Acababa de nacer un nuevo cuerpo, el octavo hijo de mi madre, la luz que nos arremolinaba y protegía. Aunque mi objetivo no era más que dar vueltas y pasear alrededor de mi tío, el gran dorado, yo sentía que estaría destinada a llevar sobre mi espalda una gran responsabilidad sin importar que tan lejos esta estuviera.
Los años pasaron tan veloces como mis primos cometas que se paseaban a menudo por los largos y curvos brazos de mi madre. Fue entonces cuando sentí que el momento que esperaba estaba cerca, podía notar que en mí crecía la vida. Aunque ya conocía el sentimiento de que algo crecía en mi interior, la situación presente superaba toda experiencia, sin dudas era magnífica.
Desde lo lejos oía los gritos entusiasmados de mis hermanos que decían ver que en el ser que yo era crecían otros, en especial uno que parecía perfecto. Decían además que envidiaban mi transformación y crecimiento. Si alguien me hubiese visto entonces, se sorprendería por lo notable que resultaba mi figura con respecto a mis hermanos; y yo contenta por ello.
El supuesto ser “perfecto” que se albergaba en mí, era completamente alucinante. Al decurso de los años cambiaba, se volvía inteligente y relevante. En zancadas de tiempo llegaron a vivir de mi cabello, lo cortaban para construir sus hogares; no me molestaba en lo más mínimo, eran tan agradables que no me importaba que tomaran de mi lo que necesitaran para existir.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Ata una cinta alrededor del viejo roble

Me voy a casa. He cumplido
Y tengo que saber lo que es o no es mío
Si usted recibió mi carta
Que le dice que pronto estaría libre
Entonces sabría exactamente qué hacer
Si aún quieres que yo
Si aún quieres que yo
Oh, ate una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Han pasado tres largos ańos
Todavía quieres que yo
si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Me quedaré en el autobús, olvida el nosotros
Culpame a mí
si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Conductor del autobús por favor, búscame
Porque yo no pude soportar ver lo que podría ver
Estoy realmente todavía en la cárcel
Y mi amor ella sostiene la clave
Una sencilla cinta amarilla, todo lo que necesito para ser libre
Le escribí y le pedí por favor
Oh, ate una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Han pasado tres largos años
Todavía quieres que yo
Si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Me quedaré en el autobús, olvida el nosotros
Culpame a mí
si no veo una cinta amarilla
alrededor del viejo roble
Ahora todo el maldito autobús está aclamando
Y yo no puedo creer que veo
Un centenar de cintas amarillas
alrededor del viejo roble

Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble
Ata una cinta alrededor del viejo roble