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| Majá de Santa María el más grande de Cuba |
Otra historia de mi hijo:
Había una vez
un majá que era muy egoísta. Como de costumbre se sentó en el portal de su casa
a leer una revista muy cara. Por el bosque corría el rumor de que este majá
tenía además de mucho dinero una hija.
Por ahí, en
el momento que el majá leía, pasaba un ratón viajero que le preguntó:
- Amigo majá, ¿me podrías dar un poco de agua? Yo
estoy muy cansado.
Ante tal petición el majá ni siquiera se inmutó, luego
dijo:
- Estoy muy ocupado, sigue tu camino.
Hizo un ademán con la cabeza y continuó con su
lectura.
El ratón se marchó muy disgustado. A los pocos días en
una noche de tormenta se le presentó al majá una hormiga que le dijo:
- Amigo majá, me podrías dejar pasar la noche aquí, mi
colonia se mudó y yo me quedé atrás.
La hormiga jadeaba; pero el majá respondió arrogante:
-Ese no es mi problema. Más vale que los alcances.
Dicho esto
dio tal portazo que la hormiga salió despedida hacia atrás. A las pocas semanas
una pequeña jutía le toca la puerta llorando.
- ¡Ay! Majacito,
me perdí, ¿me puedes llevar con mi mamá?
El majá no le prestó atención, continuó leyendo su
revista, enroscó a la pequeña y la depositó en el medio del camino del bosque y
dándose la vuelta dijo:
- Quédate aquí ya vendrá a recogerte alguien. Alzó la
cabeza y se fue.
